Introducción

La fecundacion in vitro (FIV) es la técnica más usada en reproducción asistida. Se considera uno de los avances más importantes en la historia de la medicina, y su descubrimiento hizo merecedor a Sir Robert Edwards del premio Nobel de medicina el año 2010.

La técnica consiste básicamente en facilitar el contacto entre los espermatozoides y los óvulos una vez éstos últimos se encuentran fuera del cuerpo de la mujer, en el laboratorio de Fecundación in vitro. Esta es la principal diferencia por ejemplo con la inseminación artificial, en la que la fecundación, en el caso de que se produzca, se lleva a cabo dentro del cuerpo de la mujer, concretamente en las trompas de Falopio. Esto es fundamental por ejemplo, en mujeres cuyas trompas no son permeables y que de otro modo no podrían concebir.

Posteriormente, y gracias a la microinyección espermática o ICSI, la fecundación in vitro ha permitido ser padres a hombres con una muy baja calidad seminal.

Para conseguir extraer los ovocitos y maximizar las probabilidades de éxito, durante el proceso de FIV se induce en la mujer un ciclo de estimulación ovárica, mediante el cual se obtienen un número mayor de óvulos que en un ciclo menstrual normal.

Una vez los ovocitos son fecundados, el embrión o embriones resultantes son cultivados y observados en el laboratorio, algunos de ellos son transferidos dentro del útero de la paciente pocos días después. Los embriones restantes que presentan un buen desarrollo pueden ser también congelados.

Por otra parte, existen una serie de técnicas que son complementarias a la FIV. Entro otras, encontramos la congelación de ovocitos, congelación embrionaria, eclosión asistida o diagnóstico genético preimplantacional.